viernes 18 de julio de 2008

LA PERVERTIDA ANDREITA TENÍA SEXO CON EL GATO


La luz de la luna penetraba por la ventana y medio alumbraba el cuerpo de ébano de la linda Andreita, ya desnudo en el sofá y dispuesto a ser servido como una cena a ese amante cuadrúpedo que la visitaba desde un barrio muy lejano y el cual había sido adiestrado para que le juetiara las nalgas con la cola y para que le hiciera tiernamente narriaú en el oido mientras ella se derramaba produciendo excitantes gemidos. Cuando la grosera Andreita quería ver a su amante enojado, lo subía al armario y cogía un ratón y lo metía entre sus piernas, el lindo gatico transformado en un tigre se le lanzaba y se le comía el roedor. Muchas veces quise participar, pero cuando intentaba acercarme el desgraciado felino me sacaba rasguñandome el pipí. Sino tomé represalias contra ese animalejo, es decir, contra Andreita, es por que yo en mi casa tengo una lora morbosa que se trepa a la ducha a mirarme desnudo y burlarse de mi pirulín.

SALOMÓN BORRASCA

TOMADO DEL LIBRO HISTORIAS ERÓTICAS DE SALOMÓN BORRASCA

martes 15 de julio de 2008

CARTA DE UN HIJO LOCA A SU PADRE QUE ESTÁ A PUNTO DE SUICIDARSE


Querido papi,

Supe de boca del buen mozo de Juancho que estuviste internado en el psiquiátrico luego de otro intento fallido de suicidio. Sólo a ti se te ocurre que uno puede morirse metiendo la cabeza a una cubeta, si tomar agua matara yo estuviera difunto desde mi época de bachillerato. Hasta cuándo tengo que arrastrar con la verguenza de tener un padre que no da pie con bola cuando de acabar con su puerca vida se trata. Me acuerdo la vez que te le tiraste a las patas de un burro después de pillarme con las rodillas en cuello mientras siete de mis primitos me utilizaban como conejillo de indias para ensayar cómo es que embisten los toros, no se borrará de me memoria la terrible frase que me dijiste : "Ahora el marica este se está creyendo la puta de Blanca Nieves". Tampoco olvidaré el incidente del club de militares, escuché en la radio que te ascendían a coronel y quise felicitarte por lo comprensivo que eres. Mi error fue haberme colocado el vestido rosado de los quince años de mi hermanita sin afeitarme bien el bigote. Quise hablar grueso pero se me quebró la voz de la emoción de ver tantas pistolas juntas. Sé que no me perdonarás el haberte dicho papá delante del señor presidente. Yo tampoco te perdonaré de que me hayas cogido a pata por que cuando se te fue el pie con botas y todo dejaste en evidencia que lo tengo como una tronera. Qué oso, qué dirían mis amistades.

TOMADO DEL LIBRO HISTORIAS ERÓTICAS DE SALOMÓN BORRASCA

sábado 12 de julio de 2008

AMPARITO DECÍA QUE ERA ESTRECHA PERO LE ENTRABA COMO UNA FLECHA


AY AMPARITO, ME PARECE VERLA EN LA FIESTA DE SUS QUINCE AÑOS CON SU CABELLERA LLENA DE FESTONES, DON ARNULFO, SU PADRE DIJO QUE SE QUEMABA LAS MANOS POR SU CHIQUILLA, SUS COMPAÑEROS DE ESTUDIO LUEGO NOS REÍAMOS A CARCAJADAS, PUES EN EL COLEGIO LO ÚNICO QUE NO LE ENTRABA ERAN LAS MATEMÁTICAS. JAMÁS SE LE VEÍA POR LOS LABORATORIOS, PERO SÍ POR LOS ALREDEDORES DE LOS BAÑOS. ERA TANTA LAS ASTUCIA DE ESTA DIABLILLA QUE PARA INGRESAR A LOS SANITARIOS DE LOS HOMBRES CONVENCIÓ AL RECTOR QUE SÓLO ERA CAPAZ DE ORINAR PARADA. EN EL COLEGIO NO LA GOZÁBAMOS, TAN PRONTO INGRESABA A LOS ORINALES LA ARRODILLABAMOS Y NO PROPIAMENTE A REZAR, YO SACUDÍA SU CABEZA CON TANTOS BRÍOS QUE MUCHAS VECES QUEDABA CON MANOJOS DE SUS CABELLOS EN MIS MANOS. A ESTA MAMONA LE GUSTABA EL SEMEN DE FORMA DESMEDIDA, NOS CHUPABA LA POLLA HASTA QUE DERRAMARA LA ÚLTIMA GOTA, SE SABOREABA LOS ESPERMATOZOIDES COMO SI FUERAN GOLOSINAS, NOS ARRANCABA CON SUS DIENTES BELLOS PÚBICOS Y SE LOS TRAGABA, AMPARITO CON ESA CARA DE SANTA QUE TENÍA SALIÓ MÁS PUTA QUE MIS HERMANAS, NO PERDÍA IDA A LOS ORINALES, SOLO SE ALEJABA CUANDO EMPEZABA A ERUCTAR EL FÉTIDO OLOR DEL SEMEN. Salomón Borrasca TOMADO DEL LIBRO HISTORIAS ERÓTICAS DE SALOMÓN BORRASCA

    YO VI A ISABEL UNTARSE VASELINA EN LOS SENOS PARA HUMEDECER LOS LABIOS DE SUS AMANTES


    En ese burdel de la esquina de la calle ancha, un viernes siniestro por la noche apareció la voluptuosa Isabel, dos hombres que pasaban a caballo se detuvieron en el billar y nos contaron lo exquisíta que era la tímida Isabel en los perniciosos placeres del catre. A gustavo , uno de los muchachos más precoces se le pararon los pelos al escuchar decir que esta mujer era tan afamada como Babilonia la grande, madre de todosas las rameras, inmediatamente encendí con desespero un cigarillo y dibujé con con bocaradas de humo el nombre de Isabel letra por letra. Una tenue neblina que caía sobre la calle ancha hacía más desesperánte la espera, de quien pudiera ser una rencarnación de la de la pervertida doña Flor de Jorge Amado o de una tal Inés de Hinojosa. Doña Lucrecia abrió el burdel al filo de la medianoche, tan pronto se abrió el telón rojo apareció la hemosísima Isabel envuelta en una nube de humo, mordiéndose los labios como un felino hambriento y dejando ver sus candorosas caderas que parecían dos guanábanas y sus sensuales senos que parecían dos papayas, es decir, se podía hacer un salpicón. Quise saber sus historias de sus duelos napoleónicos con amantes feroces en las casas de cita de los barrios olvidados, y la invité a la pieza, la cual estaba ubicada al pie de un lavadero oscuro, en el fondo se escuchaba una voz ronca que entonaba tangos viejos y recordé el día que me lo enterraron, a mi abuelo. Ya en la cama la ingenua Isabel empezó a contarme sus historias de amantes ardientes que vencieron su cuerpo en fatigantes batallas sucedidas en cañadulzales, motelcitos citadinos y en las sombrías habitaciones de los inquilinatos de las galerías del alma. Lloró a moco tendido al recordar a Bernardo, hombre amorosísimo que la dejó abandonada en una pieza pero que de recuerdo le dejó una maldita colección de calendarios viejos y un llavero. Limpié sus lágrimas con sus calzones morados y lloré sobre sus engrasados senos al recordar esa novia que tuve a mis veinte años, la desgraciada me mordía las tetillas , me hacía chupados en la espalda. Luego murió de estreñimiento.

    SALOMÓN BORRASCA
    TOMADO DEL LIBRO HISTORIAS ERÓTICAS DE SALOMÓN BORRASCA

    MI ABUELITA ERA PUTA DESDE CHIQUITA





    La vi por última vez sentada al lado de la cortina roja de su bar, tenía una pierna montada sobre la otra, estaba en el pleno atardecer de sus carnes, verdad que no quiso aceptar de mis labios y ni siquiera de su propio espejo que había roto a pata. Reía con inocencia de niña saltona y se mordía las uñas hasta desangrar sus dedos en su espera eterna de clientes, se hacía a lado de la mata de sábila para atraer sus energías las cuales siempre actuaron en su contra. A mi pobre abuela sólo le conocí un amante, un cieguito fetichista que tocaba el piano en el bar de la vuelta y que le causaba lamentaciones cuando la llevaba a la cama. Siempre lucio vestidos granates de boleros para ocultar el fatídico derrumbe de sus nalgas, bailaba apasionadamente y se rastrillaba contra las paredes cuando recordaba al militar que la dejó embarazada en una pieza de inquilinato. Abuela, donde quiera que estés quiero que sepas que sigo tus buenos ejemplos, con ello no quiero decir que me acuesto con cieguitos ni con militares, pero le tiro la puerta a los cristianos, bostezo cuando me hablan de filósofos y sobre todo e hecho de mi puerca vida una Sodoma y Gomorra. ¿ Abuela, qué sería de mí sino hubiera contado con tus sabias enseñanzas?.

    SALOMÓN BORRASCA

    TOMADO DEL LIBRO HISTORIAS ERÓTICAS DE SALOMÓN BORRASCA

    SEXO EN EL PIANO


    La ardiente pianista de treinta años ya estaba mamada con su virginidad. En estos barrios populares hay pocos hombres interesantes para una mujer tan fina y linda como ella. Desde que amanece los pensionados salen a pedorrear al parque y a hablar de reumatismo. A los muchachos no nos queda otro sitio que el billar de Arturo donde entre carambólas matamos el hambre, la traba y la arrechera. La sensual artista vive en la casa rosada al frente del billar. Cuando anoche, apaga las luces, abre las cortinas, se sienta en el piano, se orina y se introduce por la cuca un pepino casi tan largo como una de sus manos. su silueta puede verse claramente por los vitrales. El viento tibio que circula por las calles lleva hasta las mesas de los billares las sinfonías de Beethoven y el olor a orgasmos vírgenes.

    TOMADO DEL LIBRO HISTORIAS ERÓTICAS DE SALOMÓN BORRASCA

    LAS PUTAS LOS PREFIREN LARGOS


    Amparito estaba tomándose una cerveza en la mesa de enseguida de Julian y escuchando entre sollozos esa maldita canción de fondo con la cual perdió su virginidad. La inocencia del muchacho contrastaba con la perversidad del bar, afiches de mujeres desnudas, condones humeantes en la baldosa y una puta con su corazón tan roto como su vagina, en este caso amparito, quien lloraba y trasbocaba en la mesa, y hasta se cagaba por el recuerdo de un viejo amor. Julián la miraba de reojo en una arrechera que le era difícil detener, tenía sólo quince añitos y la puta sobrepasaba los cuarenta años. Hay que explicar para defender al inocente Julián que a esa edad cualquier hueco es trinchera, a esa edad mi novia era una burra. A Julián no le importó que las lágrimas de amparito estaban a punto de llenar un vaso de cerveza, se le puso al frente y después de desabrochar su bragueta tiró el pene encima del mantel rojo de la mesa, era largo y flácido como la trompa de un elefante, amparito se lo llevó inmediatamente a la boca, de la emoción se le olvidaron los testículos, los cuales quedaron aguantando frío en los labios como dos huérfanos.
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    DEL LIBRO "HISTORIAS ERÓTICAS DE SALOMÓN BORRASCA"